Todos conocemos los cuentos y relatos populares que alguien alguna vez inventó y narró a sus conocidos, y que aquellos se encargaron de mantener vivos hasta que llegaron a nosotros ya sea por nuestros seres queridos o por medio de la lectura. Seguro que con sólo mencionar el nombre, os viene la historia que os contaron palabra por palabra a la memoria: Blancanieves comiéndose la manzana envenenada, los tres cerditos huyendo del lobo, al igual que Pedro tras mentir a sus vecinos tantas veces que la verdad resultó imposible de creer,...
Todos esos cuentos ahora se encuentran escritos, almacenados en diversos lugares, tal vez ya olvidados (en una estantería, debajo de la cama, en una caja polvorienta...), y aun así todos, absolutamente todos las conocemos y podemos recitarlas punto por punto sin temor a equivocarnos. Pero, al igual que todos esos personajes cobraron vida, ¿qué fue de todos aquellos que no tuvieron tiempo de ser inventados? ¿Se quedaron perdidos en la nada eterna?, ¿o pasaron a un segundo plano sin ningún tipo de protagonismo en otras historias más conocidas? ¿Tal vez siguen ahí esperando a que alguien les dé la vida que nunca tuvieron oportunidad de vivir? ¿Y si algunos están ocultos para que no los descubramos por temor a sus propias aventuras o porque creen haber perdido su propia historia? Y si están escondidos... ¿dónde están? Puede que, al igual que la mayoría de los objetos extraviados, acaben en el lugar más insospechado. Imaginaos un armario. Pero no un armario cualquiera, sino un armario sin fondo, oscuro, con cientos de estanterías a ambos lados, donde se apiñan cientos de personajes tratando de acercarse a la puerta, una puerta enorme y negra que deja pasar una fina línea de luz y que sólo se abre para dejar paso a más personajes olvidados que empujan hacia atrás a los que ya están dentro, alejándolos cada vez más del hilo de luz y de su esperanza de cobrar vida. Y sólo algunos pocos afortunados, tras morir el autor que debía de haber narrado sus aventuras, consiguen salir gracias a alguien que a partir de pequeños retazos ha conseguido adivinar la historia de estos personajes y abrir la puerta del armario para dejarles paso.
Pero, ¡pobres infelices los que quedan atrapados para siempre en el armario! Los del final asumen que ya no podrán existir mientras los de en medio siguen luchando en vano por acercarse a la puerta, la cual ya ni siquiera pueden vislumbrar a lo lejos. ¿Qué habrá sido de ellos? ¿Cuáles serán sus historias? Algunos se las cuentan entre ellos resignados a que nadie aparte de ellos mismos podrá conocer su historia.
Todos esos cuentos ahora se encuentran escritos, almacenados en diversos lugares, tal vez ya olvidados (en una estantería, debajo de la cama, en una caja polvorienta...), y aun así todos, absolutamente todos las conocemos y podemos recitarlas punto por punto sin temor a equivocarnos. Pero, al igual que todos esos personajes cobraron vida, ¿qué fue de todos aquellos que no tuvieron tiempo de ser inventados? ¿Se quedaron perdidos en la nada eterna?, ¿o pasaron a un segundo plano sin ningún tipo de protagonismo en otras historias más conocidas? ¿Tal vez siguen ahí esperando a que alguien les dé la vida que nunca tuvieron oportunidad de vivir? ¿Y si algunos están ocultos para que no los descubramos por temor a sus propias aventuras o porque creen haber perdido su propia historia? Y si están escondidos... ¿dónde están? Puede que, al igual que la mayoría de los objetos extraviados, acaben en el lugar más insospechado. Imaginaos un armario. Pero no un armario cualquiera, sino un armario sin fondo, oscuro, con cientos de estanterías a ambos lados, donde se apiñan cientos de personajes tratando de acercarse a la puerta, una puerta enorme y negra que deja pasar una fina línea de luz y que sólo se abre para dejar paso a más personajes olvidados que empujan hacia atrás a los que ya están dentro, alejándolos cada vez más del hilo de luz y de su esperanza de cobrar vida. Y sólo algunos pocos afortunados, tras morir el autor que debía de haber narrado sus aventuras, consiguen salir gracias a alguien que a partir de pequeños retazos ha conseguido adivinar la historia de estos personajes y abrir la puerta del armario para dejarles paso.
Pero, ¡pobres infelices los que quedan atrapados para siempre en el armario! Los del final asumen que ya no podrán existir mientras los de en medio siguen luchando en vano por acercarse a la puerta, la cual ya ni siquiera pueden vislumbrar a lo lejos. ¿Qué habrá sido de ellos? ¿Cuáles serán sus historias? Algunos se las cuentan entre ellos resignados a que nadie aparte de ellos mismos podrá conocer su historia.

Flaca! enhorabuena!! que tengas exito en esto de andar blogeando!, es dificil mantener un blog, ya sabes por eso de los tiempos y la "falta de inspiración" que en ocaciones de presenta, pero va! tu puedes, tienes talento! :)
ResponderEliminar